Phoenix - La gran tormenta de arena que la semana pasada azotó la ciudad de Phoenix y sus alrededores podría ser la causa de que en los próximos meses se incrementen los casos de la llamada fiebre del valle, aseguró un experto de la Universidad de Arizona (UA).
John Galgiani, director del Centro de Excelencia de Fiebre del Valle del Colegio de Medicina de la UA, dijo que existen precedentes que indican que después de grandes tormentas se incrementen este tipo de casos, como ocurrió cuando una tormenta de arena golpeó la parte central del valle de California extendiéndose hasta San Francisco hace algunos años.
La fiebre del valle es una infección en los pulmones causada por un hongo que crece en la tierra del suroeste de Estados Unidos, así como en zonas de México y América del Sur.
La infección comienza cuando una persona inhala una o más esporas de este hongo que se levantan y viajan por el aire cuando la tierra es alterada por trabajos de construcción, agricultura o por tormentas como la que ocurrió en Phoenix.
En opinión de Galgiani, en los primeros meses posteriores a la tormenta se podrían registrar 3.600 casos adicionales de infección de fiebre del valle en el condado Maricopa, donde se asienta la ciudad de Phoenix.
El pasado 5 de julio una gigantesca tormenta de arena, calificada como "histórica", golpeó la ciudad causando graves problemas de visibilidad y dejando a miles de habitantes sin servicio eléctrico.
Se calcula que el fenómeno atmosférico alcanzó una extensión de hasta 80 kilómetros.
Las tormentas de arena también se conocen como "haboob", tormenta del desierto, en árabe.
"La gente que vive en Phoenix y sus áreas vecinas debe de saber sobre este riesgo y buscar ayuda médica si desarrollan síntomas similares a la neumonía durante este tiempo", advirtió Galgiani, en un comunicado de prensa.
La mayoría de las personas infectadas no desarrolla ningún síntoma o solamente presenta malestares ligeros parecidos a los de una gripe como son la fatiga, tos, fiebre, sudor profuso y dolor de pecho y cabeza.
Sin embargo, existe el riesgo de desarrollar severas enfermedades pulmonares y otras complicaciones serias como infecciones de tejidos suaves, articulaciones y huesos.
El especialista en fiebre del valle indicó que los médicos en esta región deben de estar también alertas ante un posible incremento en pacientes que presenten síntomas de fiebre del valle, y enfatizó que un diagnóstico temprano y bien manejado reduce drásticamente la severidad de las infecciones.
De acuerdo con estadísticas de la UA, dos tercios de los casos de infecciones de fiebre del valle que se diagnostican en Estados Unidos anualmente ocurren en Arizona.
El condado de Maricopa es considerado el "punto cero" para este tipo de infección por el clima caliente y árido del desierto de Arizona, con muy poca precipitación, lo que lo convierte en un sitio ideal para el esparcimiento de las esporas que causan la fiebre del valle.
Actualmente no existe una cura para la fiebre del valle y aunque científicos han desarrollado una vacuna para uso humano, su comercialización aún no ha sido aprobada.
Las personas infectadas requieren de por lo menos seis meses para recuperarse y se podrían necesitar fungicidas para casos más severos.
El especialista señaló que las personas con sistemas inmunológicos delicados, como los enfermos de VIH/SIDA o diabetes, corren más riesgo de desarrollar infecciones severas.
La fiebre del valle es una enfermedad que no solo afecta a los seres humanos, sino también a varias especies de animales como las vacas, cabras y ovejas, e incluso, animales domésticos.






